Epilepsia y Adolescentes

La aparición de la epilepsia en la etapa de adolescencia no es tan frecuente como en la infancia, aún así afecta a un 1,5-2% de la población adolescente.

Aproximadamente el 18% de las epilepsias aparecen en el tramo de los 12 a los 18 años. Los cambios hormonales de la adolescencia en algunas ocasiones son los detonantes de crisis epilépticas.

Lo más importante es acudir inmediatamente al neurólogo ante el más pequeño asomo de síntoma epiléptico. En el caso de los adolescentes que ya han sido diagnosticados, es necesario transmitir la calma y la responsabilidad con la que deben asumir su enfermedad.

Epilepsias asociadas a la adolescencia

Existen algunos tipos de epilepsia propios de la adolescencia, como la Epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ). Este síndrome epiléptico se puede presentar entre los 8 y los 26 años de edad en ambos sexos por igual, pudiendo ser una crisis convulsiva el primer síntoma, pero es obligado que padezcan mioclonías más evidentes al despertar, en las manos- y es frecuente que tengan ausencias epilépticas. Factores como la privación del sueño o el consumo de alcohol pueden desatar las crisis en estos pacientes.

Generalmente se controlan muy fácilmente con fármacos, pero pueden necesitar prolongar el tratamiento durante muchos años.

La epilepsia en la mujer adolescente

Al llegar a la pubertad se producen en las niñas con epilepsia los mismos cambios que en las que no padecen de epilepsia.

  • Los medicamentos antiepilépticos actúan de la misma manera, no hay cambios de eficacia en los mismos.
  • Sin embargo, algunos efectos secundarios pueden ser más frecuentes en la adolescencia, como el aumento de peso o la caída del cabello con determinados fármacos.
  • Ocasionalmente, puede producirse un empeoramiento de las crisis epilépticas coincidiendo con las menstruaciones.

Hable con su médico si se producen estos cambios, porque posiblemente haya que realizar algunos cambios en el tratamiento que permitan controlar mejor las crisis y evitar los efectos indeseables.

Inquietudes sociales

Al llegar la pubertad, tanto los chicos como las chicas pueden tener una preocupación especial por lo que otras personas piensan y opinan sobre la epilepsia. Comente con su hijo respecto a quien deben comunicarle que padecen de crisis epilépticas, de las características de las mismas y de cómo actuar si se produce una crisis.

Se debe inculcar al adolescente que haga el tipo de vida que cualquier joven de su edad y capacidad con algunas precauciones. No tiene sentido prohibirle actividades por el simple hecho de tener epilepsia. Vivir la epilepsia como una fuente de limitaciones cotidianas causará mayores niveles de stress al adolecente, y le hará vivir su enfermedad como un gran impedimento.

Valore con el adolescente para decidir a quien y como hacer partícipe de la epilepsia.

Recomendaciones

El adolescente necesita saber que con la medicación adecuada y llevando algunas rutinas, disminuyen las posibilidades de sufrir una crisis. Por ello es necesario que se responsabilice del seguimiento de su medicación y tenga información precisa sobre los comportamientos de riesgo que debe evitar, como:

  • Evitar la privación o disminución de las horas de sueño.
  • Evitar la práctica de deportes de riesgo como submarinismo, escalada, parapente…
  • Evitar el  consumo bebidas alcohólicas.
  • No mirar directamente las luces estroboscópicas de algunas fiestas.