En un año, al menos la mitad de las personas diagnosticadas de epilepsias tienen sus crisis controladas con las medicaciones de las que actualmente disponemos.

Para que el medicamento antiepiléptico funcione, el principal consejo es seguir el tratamiento tal como le ha indicado su médico. Las personas de la tercera edad deben tener información acerca de sus medicaciones ya que:

  • Los medicamentos actúan de manera distinta en personas de edad avanzada.
    Cuando se es mayor, los medicamentos se distribuyen en el cuerpo de manera diferente. Asimismo, se expulsan del cuerpo más lentamente.
  • Las personas de edad avanzada podrían tener con más frecuencia efectos secundarios debidos a las medicaciones. Entre los efectos secundarios de los fármacos antiepilépticos pueden dar, podemos encontrar:
    • Sentirse deprimido.
    • Problemas de memoria.
    • Sensación de nerviosismo o inquietud.
    • Encontrarse más confuso.
    • Pérdida de apetito.
    • Sarpullidos en la piel.
    • Somnolencia excesiva.
    • Sensación de mareo e inestabilidad al caminar.
  • En las personas mayores, hay más posibilidades de interacciones entre diferentes fármacos.
    Es habitual que las personas de la tercera edad tomen más de un fármaco. Por ello, la posibilidad de interacciones entre ellos (las influencias que hace una medicación sobre otra) son más elevadas. Los fármacos antiepilépticos pueden interaccionar con:

    • Otros fármacos que tenga que tomar (contra la hipertensión arterial, anticoagulantes, etc).
    • Medicamentos de venta libre, como ciertos analgésicos.
    • Ciertas vitaminas o algunos productos naturales (naturápatas).

Informe a su médico de todas las medicaciones que esté tomando. Además, dígale si está tomando medicaciones naturistas. Comente con su médico antes de empezar o dejar de tomar cualquier medicación mientras esté en tratamiento con fármacos antiepilépticos.

Comente con su médico si nota problemas o se siente diferente desde que ha comenzado a tomar medicamentos. Quizás su médico tenga que modificar el tratamiento (bien cambiando la dosis o incluso su medicación). Con ello, se podrían solucionar los problemas.

Cuando comience una nueva medicación, es conveniente que tenga claras estas consideraciones

  • ¿Ha informado a su médico de todos los medicamentos que está tomando?
  • ¿Ha comentado a su médico todo su historial clínico y las alergias que pueda tener?
  • ¿Ha entendido correctamente cuándo y cómo debe tomar la medicación?
  • ¿Sabe lo que tiene que hacer en caso de que se le olvide tomar una dosis de la medicación?
  • ¿Ha hablado con su médico acerca de los posibles efectos secundarios del fármaco antiepiléptico?
  • ¿Sabe cómo debe tomar los medicamentos? (por ejemplo, si debe separar las tomas de otros medicamentos, si los puede tomar con alimentos).

Es muy importante que no deje de tomar la medicación antiepiléptica ni cambie de dosis sin hablar primero con su médico.

Consejos para tomar la medicación

Es muy importante que tome su medicación como su médico le haya indicado. Para facilitar el seguimiento de su tratamiento:

  • Use “pastilleros”, envases para guardar medicación con diferentes compartimentos para cada día o semana. Estos pastilleros son fáciles de conseguir en farmacias y muy sencillo y útiles. Al final de cada día, compruebe que ha tomado todas las pastillas que debía.
  • Escriba recordatorios con las horas y dosis de sus medicaciones en notas adhesivas o en un calendario.
  • Utilize un reloj de pulsera para que su alarma le recuerde las tomas de medicación.
  • Tome la medicación siempre a la misma hora, a la vez que realice una actividad habitual, como desayunar o lavarse los dientes.
  • Use un Diario de paciente para ayudarle a llevar un control de la toma de medicación.

Recuerde que los medicamentos no siempre controlan todas las crisis, aunque en estos casos, disminuyen de una manera muy importante el número e intensidad de las crisis. Claro que para que el medicamento funcione, debe  tomarlo según le ha indicado su médico.